No hay acuerdo en las negociaciones del Comité de la OMPI sobre conocimientos tradicionales y folclore

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Por Kaitlin Mara
Tarde en la noche del viernes, los para entonces cansados funcionarios gubernamentales tuvieron que admitir que habían llegado a un punto muerto en las negociaciones de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual sobre la protección internacional de los conocimientos tradicionales y el folclore.

“No hubo acuerdo”, afirmó a la salida de la sesión plenaria de clausura Rigoberto Gauto Vielman, Presidente de la reunión.
La falta de acuerdo tras una semana de reuniones del Comité Intergubernamental (CIG) de la OMPI sobre Propiedad Intelectual y Recursos Genéticos, Conocimientos Tradicionales y Folclore pone en evidencia las profundas diferencias que existen entre los miembros de la OMPI en lo que se refiere a la protección de estas áreas.

El viernes se alcanzaba a percibir un ambiente de frustración y agotamiento a medida que los últimos delegados salían desalentados de la reunión, algunos de ellos preguntándose qué había sucedido en una semana que al comienzo prometía ser productiva debido al apoyo del Director General de la OMPI Francis Gurry para intentar lograr avances concretos, a dos detallados documentos analíticos de antecedentes preparados por la secretaría y a una propuesta del Grupo Africano para impulsar nuevas ideas.

Sin embargo, tras un día de declaraciones introductorias y debates en las sesiones plenarias en las que volvieron a reiterarse posiciones que en su mayoría no habían cambiado desde las últimas reuniones del CIG, quedó claro que los avances de la decimotercera reunión del Comité Intergubernamental, del 13 al 17 de octubre, tendrían que hacerse en relación con la labor futura, y, en particular, respecto a un mandato repetido en las reuniones de la asamblea general del mes pasado para encontrar una manera de acelerar la labor del Comité. En este sentido, en su duodécima sesión en febrero, el Comité convino en examinar una decisión para tratar de establecer una posible labor entre períodos de sesiones.

El éxito en esta cuestión, aunque dificil de lograr, estuvo a punto de alcanzarse a lo largo de toda la semana. Incluso cuando entraba en la última sesión plenaria, Rigoberto Gauto Vielman dijo a Intellectual Property Watch: “Creo que lo lograrán”.

El mandato de acelerar la labor del Comité sigue en pie y el trabajo se reanudará cuando vuelva a convocarse en marzo la reunión ordinaria del CIG, y se examine de nuevo la posibilidad de determinar una labor entre periodos de sesiones. El Comité del Programa y Presupuesto de la OMPI había acordado la realización de cuatro reuniones del CIG entre 2008 y 2009, y hay dos reuniones previstas para el próximo año.

Algunos participantes trataron de sacar el mejor provecho de la situación. “No hubo mala fe ni mala voluntad”, dijo Gauto durante la reunión de clausura, según afirmó una fuente. “No hay que hablar de fracasos”.

“Mejor nada que un acuerdo insatisfactorio”, opinó un representante de Bangladesh. Y un delegado de Kenya dijo que todavía hay esperanzas para la próxima reunión. Otro delegado africano comentó que “todos nos esforzamos por alcanzar un acuerdo”. Muchos delegados simplemente lamentaron que no se hubiera logrado un consenso.

Lo que paralizó la reunión de esa semana fue el desacuerdo sobre dos propuestas contrapuestas sobre la labor futura: una presentada por el Grupo Africano temprano en la mañana del lunes 13 de octubre, y otra presentada por Gauto al mediodía del viernes. El texto del Presidente se adhería a una propuesta distribuida por Francia en reuniones informales esa misma mañana, presentada según algunas fuentes en nombre de la Unión Europea.

El Grupo B, de los países desarrollados, expresó su apoyo al texto de la presidencia, al considerarlo como un “avance” respecto a la propuesta de África, según afirmaron varias fuentes. Una de ellas comentó que la mayoría del Grupo Asiático apoyaba el texto africano como una base para las negociaciones, aunque también estaba dispuesto a examinar el texto del Presidente. El Grupo Latinoamericano y del Caribe no tenía una postura unificada, pero la mayoría estaba a favor de una labor entre períodos de sesiones.

Las principales diferencias tuvieron que ver con la composición de los tres grupos de trabajo propuestos, el calendario de los períodos de sesiones, y si las tres reuniones serían o no simultáneas. Los grupos de trabajo se centrarían cada uno en una de las tres siguientes áreas: conocimientos tradicionales, expresiones culturales tradicionales, y recursos genéticos.

En el texto africano se proponía que los grupos de trabajo estuvieran compuestos únicamente por expertos. Según comentó un delegado africano, abrir los grupos sería como tener otro CIG, y África desea que haya “verdaderos debates entre expertos” con el objetivo de avanzar hacia algo “concreto y sustantivo, y no que sean sólo declaraciones”. Un miembro del GRULAC dijo que los informes de las reuniones de expertos en Ginebra podrían ser no vinculantes, pero podrían ayudar a generar nuevas ideas para el estancado CIG.

Sin embargo, algunos Estados miembros tenían dudas respecto a la posibilidad de no tener un representante en el proceso. Un delegado de América Latina dijo que el hecho de no conocer a los expertos, sus perfiles, o quién los elegiría planteaba un problema.

Según algunas fuentes, México había presentado en reuniones informales una solución de compromiso que suponía la inserción en el texto de la presidencia de la propuesta del Grupo Africano de un grupo de expertos integrado por 37 expertos designados, con la salvedad de que a ningún Estado miembro se le impidiera enviar representantes si así lo deseaba.

También hubo debates respecto al calendario; algunos miembros sostuvieron que las reuniones entre períodos de sesiones serían demasiado costosas, y otros se mostraron descontentos con una idea presentada en las sesiones informales del viernes que proponía que las reuniones de los grupos de expertos tuvieran lugar durante el próximo CIG, puesto que se reduciría el tiempo disponible para las sesiones plenarias. Algunos países desarrollados dijeron que estarían dispuestos a extender la duración de la próxima reunión del CIG, en un intento por alcanzar un compromiso.

La idea de celebrar simultáneamente las tres reuniones del grupo de trabajo, que apareció por primera vez en el texto de la presidencia, resultó ser problemática para las delegaciones pequeñas, que no cuentan siempre con suficientes expertos para asistir a varias reuniones al mismo tiempo.

Textos contrapuestos

El texto distribuido por Francia proponía que los tres “grupos de trabajo informales”, uno sobre conocimientos tradicionales, uno sobre expresiones culturales tradicionales (folclore) y uno sobre recursos genéticos, se reunieran inmediatamente antes de la próxima reunión del CIG, que sólo tendría dos días de duración. Los tres primeros días de los cinco que normalmente duraría el CIG estarían dedicados a las reuniones de los grupos de trabajo, y en los dos últimos tendrían lugar las sesiones plenarias. Los grupos estarían abiertos a cualquier Estado miembro o grupo de la sociedad civil interesado en participar. El texto del Presidente se basó en esta propuesta, cambiando el título de los grupos informales por el de “grupos de trabajo informales de expertos”, y precisando que los grupos se reunirían en paralelo durante los tres primeros días.

El Grupo Africano, que redactó su propuesta inicial antes de la reunión del CIG y llevó a cabo reuniones de carácter bilateral con otros grupos regionales durante toda la semana en un esfuerzo por tratar de obtener una propuesta aceptable para toda la coalición, también presentó una propuesta final el 17 de octubre con los cambios realizados durante la semana.

El texto africano del 17 de octubre proponía la creación de tres grupos de trabajo, pero planteaba que las reuniones no se celebraran simultáneamente, que se llevaran a cabo antes de la próxima reunión del CIG y cada una tuviera una duración de cinco días, y que se limitaran a un grupo de 37 expertos. Esta propuesta también contó con el apoyo oficial de Indonesia, Malasia, Pakistán y Tailandia.

En un texto revisado, titulado “proyecto de decisión sobre la labor futura” y presentado el viernes en la noche, se propuso un compromiso que suponía sustituir el próximo CIG por una “reunión extraordinaria de expertos del comité” de manera que se pudieran realizar reuniones consecutivas de los tres grupos de expertos, cada una de dos días de duración, y la composición de los grupos sería decidida por el Presidente en consulta con los miembros. Sin embargo, muchos miembros se mostraron descontentos con esta propuesta. “Esto significa que perderíamos una reunión del CIG”, dijo un delegado de América Latina.

En una sesión plenaria el viernes por la tarde, el Presidente instó a los Estados a precisar aquellas cuestiones en las que deberían insistir, y aquellas en las que podría haber alguna flexibilidad.

Esto dejó descontento a uno de los delegados, que afirmó que ese debate debería haberse llevado a cabo a principios de la semana, y no a finales de la misma. Otro de los delegados, hablando con Intellectual Property Watch, se preguntó si había habido cuestiones políticas detrás del proceso, y un representante de Zimbabwe cuestionó en la sesión plenaria si podía haberse tratado de un descuido en el proceso o de un intento deliberado de detenerlo, según informaron algunas fuentes.

Los delegados señalaron una situación similar en las negociaciones del Programa para el Desarrollo que tuvieron lugar en 2006, en las que el mismo presidente presentó a finales de la reunión una propuesta que no parecía reflejar el compromiso, o los deseos de muchos países en desarrollo.

Traducido del inglés por Giselle Martínez

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