El siempre creciente “movimiento” de acceso a los conocimientos busca fortalecerse mediante la diversidad

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Por Kaitlin Mara
La inclusión de un texto sobre el “acceso a los conocimientos” en un acuerdo sobre derechos de propiedad intelectual y desarrollo a finales del año pasado fue percibida por los partidarios de esta iniciativa como un gran éxito. Algunas propuestas, que hace unos años habrían sido consideradas como demasiado radicales, quedaron entonces codificadas en una iniciativa multilateral de desarrollo.

El Programa de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual para el Desarrollo, acordado en octubre de 2007, incluye entre sus 45 disposiciones la obligación de ayudar a los países en desarrollo a obtener acceso a la información, y que los regímenes internacionales de propiedad intelectual no sólo incentiven la creación de conocimientos, sino también la difusión de los mismos.

Pero a medida que el vagamente definido movimiento de acceso a los conocimientos (A2K, por el inglés Access to Knowledge), que se apoya en gran medida en miembros de la comunidad académica y bibliotecarios, organizaciones no gubernamentales y defensores de los consumidores, intenta llevar adelante el logro de sus objetivos, las opiniones difieren en cuanto a lo que significa el acceso y la forma de alcanzarlo. El movimiento cuenta con participantes clave, visión y apoyo del público, pero carece de un eje central claro o de un consenso sobre la forma de afianzar su posición en la sociedad mundial.

Algunos de estos elementos podrían llegar a definirse durante la tercera conferencia anual del A2K, que se celebrará en Ginebra entre el 8 y el 10 de septiembre. La Conferencia del A2K, organizada por la Facultad de Derecho de Yale y otros asociados, se celebró por primera vez en 2006.

La gran victoria hasta la fecha para los partidarios del A2K parece estar en el discurso. Susan Sell, Profesora de la Universidad George Washington, dijo que los defensores del A2K plantearon nuevamente el tema de la propiedad intelectual como una cuestión ética de la misma manera que los primeros proponentes del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) habían replanteado originalmente el asunto de la PI respecto al comercio internacional.

“Las palabras importan”, escribió Sell, “si aumentan los costos políticos de apoyar el status quo”.

El razonamiento de base de un sistema de propiedad intelectual siempre comprendía dos objetivos: incentivar la innovación, que supone proteger los derechos de los innovadores, e incentivar el intercambio de las innovaciones. Existe, por lo tanto, un componente de propiedad y un componente de acceso.

Algunos participantes en el A2K han reiterado que el movimiento no se opone a la propiedad intelectual como tal, pero intenta tan sólo restablecer el equilibrio de un sistema desproporcionado tras tantos años de fortalecimiento de la observancia de la PI. El Profesor Jerome Reichman, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Duke, sostiene que el A2K es un contrapeso necesario al “trinquete unidireccional” que emplean las empresas multinacionales a favor de mayores y más estrictos derechos de propiedad intelectual.

Otros, como Mike Godwin, abogado principal de la Fundación Wikimedia, han expresado la opinión de que el movimiento A2K no es “reactivo” ni se centra tanto en las “limitaciones y excepciones a las actuales normas de propiedad intelectual”, como en lograr que la idea sea reconocida en forma independiente en el ámbito internacional.

“En los últimos años, el acceso a los conocimientos se ha convertido en un poderoso término del discurso global sobre la gobernanza del conocimiento, la innovación y la gestión de la propiedad intelectual”, afirmó Sisule Musungu, fundador de IQSensato, una organización internacional dedicada a la investigación sobre políticas, y uno de los pensadores originales del movimiento de acceso a los conocimientos.

El éxito requiere un líder

En los primeros años el movimiento A2K “tuvo más éxito de lo que cualquiera hubiera podido llegar a imaginar”, dijo Reichman a Intellectual Property Watch. “Podríamos obtener un instrumento no vinculante sobre la base de nuestro éxito”, dijo, pero añadió que la falta de liderazgo claro dentro del movimiento A2K podría convertirse en un problema.

Katz señaló que el movimiento A2K “no tenía un verdadero centro”, aunque las diversas conferencias organizadas por la Facultad de Derecho de Yale “hallaban la manera de generar gran cantidad de comentarios”, como lo hacían la página web de la organización Knowledge Ecology International (KEI), el portal IPRsonline, un sitio informativo del Centro Internacional de Comercio y Desarrollo Sostenible (ICTSD), y el proyecto de la Biblioteca de Alejandría (Egipto) sobre el acceso a los conocimientos.

Parte de la cuestión, señaló Musungu, es que el “movimiento” A2K trata de ser un grupo formado por un gran número de individuos informales u organizaciones que en términos generales comparten los mismos ideales, pero cuyas metas y objetivos específicos no necesariamente están en perfecta consonancia.

Amy Kapczynski, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Berkeley, señaló en un reciente artículo publicado en el Yale Law Journal que fue tan sólo en los últimos años que grupos dispares comenzaron a reunirse bajo la rúbrica de A2K, en gran medida impulsados por los intentos de ejercer presión para que la OMPI adoptara el programa para el Desarrollo, “al exigir que el organismo fuera más receptivo a las necesidades de los países en desarrollo y más abierta a establecer mecanismos de innovación que no dependieran de los derechos exclusivos”.

Es en el Programa de la OMPI para el Desarrollo, según dijo Katz a Intellectual Property Watch, en lo que “se centran actualmente todos los interesados en el A2K”; allí, y en las excepciones y limitaciones al derecho de autor.

Sin embargo, a Reichman le preocupa que la falta de un organismo central pueda llevar al movimiento A2K a perder sentido. “Yo espero”, dijo, que el movimiento “no esté en proceso de desintegración”.

La KEI debería desempeñar un papel primordial en la organización del A2K, afirmó Reichman, y añadió que este grupo fue fundamental en “el nacimiento” del movimiento A2K.

Musungu reiteró que la amplia gama de puntos de vista y objetivos diferentes que existen entre los grupos reunidos bajo la rúbrica A2K es, en sí, “la prueba de que existe un movimiento”.

Hay un “deseo compartido de que haya un cambio social en la forma como se rigen los conocimientos”, señaló, pero “la coherencia, si [se entiende] como el pleno acuerdo respecto a cada objetivo, no es un requisito para la existencia de un movimiento”.

Intellectual Property Watch ha venido informando acerca de las políticas relacionadas con el acceso a los conocimientos desde el año 2004 (véase, por ejemplo, IPW Monthly Reporter, abril de 2008; diciembre de 2007; marzo de 2007; mayo de 2006; agosto de 2005; marzo de 2005).

Alcance, aplicación y metas

Si bien la utilización del término ‘acceso a los conocimientos’ se ha vuelto más ambiguo, la determinación de cambiar la gobernanza del conocimiento se ha extendido a un número cada vez mayor de disciplinas.

Por ejemplo, Peter Suber, un profesor de investigación en el Earlham College, conocido por encabezar un movimiento similar sobre el acceso abierto, ha observado “una creciente tendencia de las universidades a exigirle (no sólo a alentarlo) al cuerpo docente” que publique sus artículos en revistas abiertas, conscientes de que hacer pública su investigación favorece sus propios intereses.

La Science Commons, una organización creada con el objetivo de facilitar la colaboración entre investigadores de la comunidad científica, parte de la idea de que en la investigación el acceso a los conocimientos es un problema relacionado tanto con la facilidad para establecer contactos y con la transferencia de información y de materiales, como con la propiedad intelectual.

Los partidarios del acceso a los conocimientos también han formado sus propias estructuras y comunidades de innovación, lo que demuestra que la propiedad intelectual puede utilizarse de manera creativa para estimular la invención. Estas iniciativas incluyen el conjunto de licencias Creative Commons y GNU, que facilitan el intercambio y modificación de obras protegidas por el derecho de autor, la innovación entre pares, los portales y enciclopedias establecidas socialmente, el software de fuente abierta y el desarrollo de la biotecnología, y el uso de compromisos de mercado anticipados o premios, en lugar de patentes, para recompensar a los innovadores.

Sin embargo, Katz también señaló los esfuerzos de promoción del A2K en ámbitos como el de los productos agrícolas y la asistencia sanitaria; los conocimientos tradicionales y los recursos genéticos; las publicaciones de acceso abierto y la exención del pago de los derechos de autor para educadores, bibliotecas y científicos; los archivos digitales; los medios de comunicación culturales, como las bitácoras; el movimiento a favor del software libre y de fuente abierta; las normas abiertas para productos tecnológicos, y las campañas para incrementar la disponibilidad de Internet.

La búsqueda de definiciones acerca de qué es el A2K, a qué se dedica, y cuáles deberían ser sus metas u objetivos finales continuará, pero queda por ver hacia dónde llevarán estas preguntas al movimiento multifacético.

Traducido por Giselle Martínez

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