La aprobación brasileña de la investigación sobre células madre embrionarias podría fomentar la protección por patente

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Por Claudia Jurberg para Intellectual Property Watch
RÍO DE JANEIRO – Hace poco, el Tribunal Supremo de Brasil aprobó, por un margen estrecho de 6 a 5, la investigación sobre células madre embrionarias, luego de analizar el tema durante tres días. La votación del 29 de mayo se realizó luego de una prolongada lucha que duró tres años.

El caso surgió después de que el ex Procurador General brasileño Claudio Fonteles cuestionara el artículo 5 de la Ley de bioseguridad de 2005. La ley permite el uso en la investigación científica y las terapias de células madre embrionarias obtenidas de embriones humanos que se hayan engendrado a través de la fertilización in vitro y hayan estado congelados durante más de tres años, con el consentimiento de los progenitores. Según Fonteles, el artículo es anticonstitucional porque infringe el derecho a la vida del embrión.

En 2005, el Congreso Nacional aprobó la Ley de bioseguridad (Ley 11.105/05) por 352 votos a 60; sin embargo, Fonteles cuestionó la legalidad de la ley.

La decisión del Tribunal Supremo pone fin a un período de incertidumbre y frustración para los biólogos especializados en células de Brasil al permitirles utilizar células madre embrionarias. Ahora podrán recibir más inversiones del gobierno y de organismos de financiación nacionales. Hasta ahora, este tipo de investigación había estado “congelada” junto con los embriones.

La investigación sobre células madre embrionarias genera nuevas esperanzas no sólo para los pacientes que padecen de la enfermedad de Alzheimer, de Parkinson y otras afecciones degenerativas, sino también en las áreas de desarrollo científico y tecnológico.

La investigadora Claudia Chamas de la Fundación Oswaldo Cruz —considerada la institución de salud pública más importante de América Latina— en colaboración con tres colegas llevaron a cabo un estudio sobre la protección por patente en el campo de las células madre y propusieron algunos criterios para la concesión de patentes en dicha área de conocimiento de Brasil.

Chamas señaló que, en todo el mundo, se conceden muchas patentes a la investigación sobre células madre. Según la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, en 2002, se presentaron 2.000 solicitudes de patente y se concedieron aproximadamente 500 en diferentes países.

En Brasil, la envergadura de las actividades no fue significativa en comparación con los países desarrollados. Según los datos provenientes del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI), sólo se presentaron siete patentes en esta área, en 1999. La cantidad de solicitudes de patente había aumentado a 28 en 2004, pero el número se redujo a cuatro en 2005. El total de solicitudes presentadas entre 1999 y 2005 fue de 78.

En el mundo, el patentamiento de células madre constituye una cuestión que genera muchas preguntas. “Esto origina incertidumbre a las empresas que desean invertir en tratamientos prometedores mediante el uso de esta nueva tecnología”, sostuvo Chamas. Existen numerosas maneras de conceder protección por patente a una célula madre, pero ello depende de las leyes de cada país. Por ejemplo, en Brasil, no se concede protección por patente a los organismos vivos.

En general, los investigadores podrían alegar que el propósito es desarrollar nuevos métodos de aislamiento, detección y concentración, la proliferación de células madre, la diferenciación, el tratamiento para pacientes o las líneas de células madre.

En Brasil, no se pueden patentar las células madre, dado que los artículos 10 y 18 de la Ley de Propiedad Industrial (Ley 9.279/06) establece que el país no reconoce las patentes sobre la vida. No obstante, en el país se aceptan las patentes sobre los procesos destinados a obtener células madre y otras actividades, tales como la proliferación, la diferenciación y el tratamiento para pacientes, mientras que el INPI impone el requisito de novedad, actividad inventiva, aplicación industrial y otras pruebas.

Según Luiz Eugênio Mello, Presidente de la Federación de Sociedades de Biología Experimental (en portugués, Federação de Sociedades de Biologia Experimental), una institución que reúne a docenas de sociedades nacionales y miles de investigadores científicos, la decisión del Tribunal Supremo constituyó un momento histórico para la ciencia y la sociedad.

Mello señaló a Intellectual Property Watch que la comunidad científica confía en que ahora este tipo de investigación tendrá más visibilidad y espera que cuente con más recursos. El Ministerio de Salud y el Ministerio de Ciencia y Tecnología tienen un proyecto para destinar recursos que ascienden a 12 millones de dólares a esta área. “Es verdad que esta cifra representa poco dinero, pero observamos una señal de prioridad por parte del gobierno”, afirmó Mello.

Marcelo Morales, Presidente de la Sociedad de Biofísica de Brasil, completó el argumento de Mello al señalar: “Tenemos la esperanza de que los científicos brasileños puedan servir al país a través del desarrollo de la tecnología nacional para brindar acceso a toda la sociedad, y no únicamente a aquellos que pueden pagar el tratamiento en el extranjero. El permiso para estudiar las células madre embrionarias nos da la posibilidad de que en el futuro curemos enfermedades incurables”.

El Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE) realizó una encuesta sobre la opinión de la sociedad acerca del uso de células madre embrionarias para brindar tratamiento a personas afectadas por enfermedades graves. Los resultados revelaron que el 75% de los brasileños estaban a favor. La encuesta, llevada a cabo en enero de 2008, abarcó a 1.863 brasileños de entre 16 y 70 años. Entre los encuestados, 1.230 eran católicos y 386, evangélicos.

El 97% de las personas encuestadas poseedoras de un título universitario estuvieron de acuerdo con la investigación sobre células madre embrionarias. Este número descendió al 94% entre aquellos con menos formación (sólo cinco años de educación). La ONG Católicas pelo Direito de Decidir (Católicas por el Derecho a Decidir) solicitó dicha encuesta.

Las células madre se consideran la base de cada órgano, tejido y célula del cuerpo humano, y se clasifican en dos tipos: células madre adultas y embrionarias. Las primeras provienen de los órganos o tejidos formados, tales como la médula ósea o la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos. El segundo tipo de células se obtiene de los embriones creados mediante la fertilización in vitro.

Las células madre adultas, a diferencia de las embrionarias, no pueden crecer fuera del cuerpo vivo y tienen una aplicación más limitada, ya que sólo pueden formar algunos tipos de tejidos, como los músculos, los huesos, entre otros. Actualmente se usan en el tratamiento de hemopatías (enfermedades de la sangre). Por otro lado, las células madre embrionarias pueden convertirse en cualquier tipo de célula (incluso en neuronas) o tejido, lo que representa una gran esperanza para las terapias regenerativas que se basan en las células destinadas a tratar enfermedades, como la de Parkinson, la de Alzheimer, la diabetes y el daño en la médula espinal.

Hasta ahora, no existen tratamientos con células madre embrionarias en seres humanos, porque es necesario realizar más investigaciones a fin de controlar estas células y su proliferación. Pero ahora Brasil tiene la libertad de investigar.

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